Desde hace unos años, tras el boom de los smartphones, extendido poco después a las tablets con las que comparten sistema operativo, muchos desarrolladores han visto en estas plataformas el escenario ideal para desarrollar sus aplicaciones.

Y es que la versatilidad tanto de los sistemas operativos en sí (sobre todo iOS y Android) como por la de los propios terminales, cada vez con más y mejores funcionalidades, ha hecho que el límite del tipo de aplicaciones que podemos llevar en un smartphone o tablet tiene más que ver con la imaginación y el buen hacer del desarrollador que de las limitaciones de la plataforma.

A esto le sumamos que cada vez es más fácil crear aplicaciones gracias a las herramientas proporcionadas por Apple o Google, entre muchos otros, que es relativamente barato la publicación de éstas en las tiendas oficiales de cada plataforma y que hay cientos de millones de potenciales clientes esperando por todo el mundo.

Al ser un sector con tantas variables que controlar, lo más probable que requiramos de la ayuda de empresas de desarrollo de apps, como Yeeply, que nos ayudarán a darle forma a nuestro proyecto.

Pero en el artículo de hoy, mostramos que se le puede sacar partido a grandes ideas si se tiene claro una serie de puntos antes de lanzarse al ruedo.

8 puntos a tener en cuenta al desarrollar una app

No pierdas el enfoque de tu idea

Es muy tentador recoger lo mejor de muchas apps ya existentes y meterlas en una propia de cualquier forma para ver si suena la flauta, pero eso no funciona.

Antes de cruzar la línea de entrada al desarrollo de una aplicación, hay que tener claro qué aplicación queremos crear. Esa idea que nos vino a la cabeza, fruto de una necesidad o a lo largo de una conversación con amigos, hay que darle forma, ver si hay otras que hagan algo igual o parecido, pensar en los potenciales usuarios, etc

Sistema operativo en el que la vamos a publicar

Una vez que tengamos claro qué queremos crear, hay que decidir en qué plataforma la vamos a publicar.

Es posible que en una plataforma haya una aplicación que haga algo parecido a la nuestra pero en la otra no y es eso lo que queremos aprovechar o bien que nuestros potenciales usuarios están más en una que en otra.

Hay que tener en cuenta que en torno al 80% del mercado es Android, con iOS muy por detrás con el 15%, pero también es cierto que los usuarios de la plataforma de Apple son más propensos a gastarse el dinero en aplicaciones que los de Android, por regla general.

La categoría dentro de la tienda de aplicaciones también será clave a la hora de que más o menos usuarios la encuentren, así como la descripción y el nombre que le pongamos.

Experiencia de usuario

La usabilidad de nuestra aplicación es clave a la hora de tener éxito. Su fin puede ser esencial y si la experiencia de usuario no es satisfactoria, acabará dejándose de usar u otro desarrollador copiará la idea pero mejor ejecutada.

Aquí incluimos tanto la facilidad de uso como el diseño general de la aplicación en términos de resultar atractiva visualmente.

Seguridad

Da cara tanto a los usuarios como ante las autoridades competentes, nuestra aplicación debe ser completamente segura en cuanto al tratamiento de los datos personales que las personas compartan con nosotros.

Si le vamos a pedir al usuario información sensible debemos darle la tranquilidad suficiente como para no temer por ello y que se pueda echar para atrás a la hora de continuar con el proceso.

De pago, free-to-play o completamente gratuita

Una vez tenemos claro qué aplicación queremos crear, o incluso cuando ya la tenemos en el horno, hay que decidir cómo la queremos ofrecer a los usuarios.

Podemos hacerlo cobrando un pago único por dar acceso a todas las funcionalidades, un modelo de suscripción mensual o anual, gratuita pero con funcionalidades premium por las que hay que pagar, gratuita con publicidad o completamente gratuita.

La decisión aquí habrá que tomarla en base al tipo de usuario al que irá destinada o lo que queramos hacer con ella en en el futuro, ya que en algunos casos, querremos obtener un retorno económico directo y rápido y en otras, simplemente notoriedad para ser la puerta de entrada para otro proyecto ya existente, entre otras muchas variantes.

Publicidad

De nada sirve tener una buena aplicación si nadie sabe de su existencia. Para ello, podremos anunciarla de muchas formas: publicidad directa en las tiendas donde se venderá, Adsense para que se muestre en webs, Facebook, Twitter u ofrecerla a medios e influencers para que la prueben y hablen sobre ella, además de una buena gestión de las redes sociales asociadas a ella.

Soporte

Por muy bien y por mucho mimo con la que hayamos dado forma a nuestra app, siempre habrá aspectos que corregir o incluso que mejorar.

Por eso, es clave escuchar a la comunidad que se irá generando en torno a ella, que la comunicación sea bidireccional y que se atiendan sus problemas y se realicen las correcciones pertinentes para su correcto funcionamiento.

Dejarla crecer

Aunque lo ideal es que inicialmente una aplicación tenga una funcionalidad muy concreta, el escenario ideal es que, con el paso del tiempo y en base a las necesidades y propuestas de la comunidad, ésta vaya creciendo y madurando poco a poco, sin olvidar el foco inicial.

Esto no solo hará que los actuales usuarios sientan que están utilizando una aplicación “viva”, sino que atraerá a potenciales usuarios que no se terminan de decidir.

Lógicamente, el desarrollo de una aplicación es muy completo y hay que tener muchas cosas en cuenta, todas ellas a tratar en profundidad, pero estos puntos son clave para trazar un plan inicial.