Pathea Games, el estudio independienteconocido por su franquicia de simulación social ‘My Time’, ha anunciado un cambio significativo en su dirección creativa con la presentación de The God Slayer.
Se trata de un nuevo juego de rol y acción en mundo abierto, desarrollado bajo una estética steampunk con influencias orientales, que llegará próximamente a PC, PS5 y Xbox Series X|S.
Este nuevo título marca un distanciamiento notable de las atmósferas relajadas y coloridas habituales del estudio para adentrarse en un tono más oscuro y maduro. La premisa narrativa sitúa al jugador en una metrópolis ficticia inspirada en el este asiático, donde unas deidades conocidas como los Celestiales gobiernan con mano de hierro.
En el universo del juego, estas entidades crearon a la humanidad para cultivar una fuerza vital denominada ‘Qi’. Sin embargo, tras el descubrimiento humano de cómo canalizar esta energía en poderes elementales, los Celestiales iniciaron una purga conocida como la «Caída de Dios» para mantener su supremacía.
El jugador asumirá el papel de Cheng, un ‘Elemancer‘ o maestro de los elementos, en una campaña narrativa que la desarrolladora estima en unas 40 horas de duración. La trama gira en torno a la venganza y la resistencia, donde el protagonista deberá utilizar sus habilidades para destronar a los creadores que han subyugado a la humanidad.
El escenario principal será el Reino de Zhou, una capital que atraviesa una revolución industrial mágica, mostrando un fuerte contraste social entre la clase alta, que disfruta de tecnologías avanzadas, y los barrios empobrecidos que sostienen la industria.
A nivel jugable, The God Slayer promete ofrecer un sistema de combate altamente personalizable basado en la combinación de elementos como fuego, agua, tierra y metal. No obstante, una de las características más destacadas por el estudio es la libertad de aproximación a las misiones.
El diseño del juego permitirá a los usuarios optar por el enfrentamiento directo, el sigilo, la creación de diversiones tácticas o incluso el soborno a guardias para alcanzar sus objetivos, fomentando así la rejugabilidad y la toma de decisiones estratégicas.

