Tras varios retrasos a sus espaldas, el pasado mes de mayo se puso a la venta Max Payne 3 de la mano de Rockstar. Un seguro de vida, si, pero con un desarrollo tan abrupto que hizo que surgieran algunas dudas con respecto a la calidad final del juego. Dudas que, conforme se fueron conociendo y viendo detalles en la recta final de su desarrollo durante estos últimos años, se fueron disipando.
Recordemos que las dos primeras entregas del juego fueron obra de Remedy, Rockstar ahí se limitó a hacer las conversiones para consolas. Que no salieron muy allá, todo hay que decirlo. Con Max Payne 3 la cosa es diferente, y Rockstar es dueña y señora de la licencia y ha desarrollado tanto la versión para PC como la de consolas.
El juego está marcado por el respeto al trabajo hecho por Remedy y por el toque que hoy por hoy Rockstar y poco más sabe dar a sus títulos.
Estamos ante un shooter en tercera persona puro y duro, no hay más. Y no hay menos. Difícilmente podremos encontrar un juego que haya sabido plasmar mejor los tiroteos callejeros en un juego. Desde la respuesta de las armas, hasta la reacción a los impactos por parte de los cuerpos que los reciben pasando por el control del personaje.
La única gran pega en cuanto a la jugabilidad se la pondría a la, prácticamente, nula importancia de los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Si, es un shooter, pero se dan ocasiones en que más que un tiro viene mejor dar un culatazo, un puñetazo, un agarrón o un empujón, así como se podía haber añadido la posibilidad de desarmar a algún enemigo despistado, o incluso usarlo de escudo humano.
El tiempo bala, lógicamente, es clave. Aunque en muchos casos lo usaremos como mero adorno, en otros nos será indispensable para salir con vida o con botiquines suficientes de alguna escena. Y es que, si, los chicos de Rockstar han decidido optar por lo clásico, dejando de lado esa corriente de los últimos años en los que nuestro personaje se cura las heridas por arte de magia.
Nos han malacostumbrado, y es que esto es algo que repercute directamente en la forma en la que jugamos. No solo tenemos que preocuparnos por acabar con la vida de los demás, sino de proteger la nuestra más allá los impactos que recibamos antes de escondernos detrás del muro de turno para esperar a que todo vuelva a la normalidad, como si nada hubiera pasado. Aquí no, aquí hay que buscarse la vida en forma de botiquines y tener en cuenta cuantos tenemos encima antes de afrontar el siguiente intercambio de balas.
La historia, sin ser gran cosa, está muy bien contada y consigue que nos metamos en el papel, en parte gracias a un doblaje marca de la casa. No estamos ante el típico héroe, es más, estamos ante un desgraciado (en el más amplio sentido de la palabra), algo cortito de miras, y es por ahí por donde nos entra y hace que empaticemos con él.
Aquí hay dos cosas en las que me gustaría detenerme. El abuso de las cinemáticas, en primer lugar. Y es que en Max Payne 3 hay momentos en lo que se abusa, y mucho. Si, hay veces que es necesario para hilar la historia y demás, pero a mi me molesta que un juego me tenga varios minutos seguidos sin tocar el pad, más cuando hay escenas que perfectamente se podían dar con nosotros como protagonistas, y no como espectadores de una película palomitera de tres al cuarto, que es en lo que se convierte este juego cuando uno no se siente parte del plantel.
La segunda, los subtítulos. Superado el hecho de que Rockstar no dobla a otros idiomas sus juegos, no estaría mal que se preocuparan por los jugadores que no manejan al 100% el inglés y los subtítulos tuviesen un tamaño que hiciesen cómoda su lectura, y no un suplicio como pasa con Max Payne 3 y como les ha pasado históricamente en la mayoría de sus juegos. Esta dejadez se agudiza cuando nuestro personaje habla mientras estamos jugando, ya que no podemos centrarnos 100% en el texto y solo nos enteraremos bien si entendemos lo que nos dice en inglés.
El juego tiene una duración acorde con los tiempos que corren, quizás incluso un poco más que la media, y más en este tipo de juegos. No se hace pesado en ningún momento, y eso que básicamente hacemos lo mismo todo el tiempo cambiando los escenarios. Pero es que, como decía al principio, los tiroteos están tan bien llevados que, si nos gusta el género disfrutaremos desde la primera hasta la última bala.
Los detalles están cuidados con un mimo palpable. Por ejemplo, el como lleva las armas el bueno de Max, como carga, dispara o se mueve dependiendo de lo que lleve encima en ese momento. No hay bolsillo de Doraemon aquí. También las animaciones de los choques con paredes, suelo y puertas están muy cuidadas, así como el movimiento de un personaje entrado en años y en kilos.
A parte del modo historia tiene un más que decente modo multijugador que, si estamos ya un poco hartos de otros juegos en los que este modo de juego es su punto fuerte (Battlefield, Call of Duty, Gears of War, etc), nos dará bastantes horas de diversión. Los jugadores de PS3 es posible que encuentren cierto parecido con Uncharted 3, aunque el juego de Naughty Dog es más variado en este aspecto.
También tenemos dos modos para un jugador, Arcade y minuto en New York, en el que básicamente jugaremos los niveles del modo historia siendo nuestro objetivo ser lo más variado y espectacular posible en el primer caso, y lo más rápidos que esté en nuestras manos en el segundo, respectivamente.
Aquí nos encontramos con una oportunidad perdida, y es que al juego le pegaba totalmente un modo estilo "horda" en el que en escenarios delimitados tuviésemos que acabar con todos los enemigos posibles, incluso en cooperativo, como tiene el anteriormente mencionado Uncharted 3. Repetir los niveles del modo historia se hace, como no podía ser de otra forma, repetitivo y cansino. Pero bueno, ahí está para el que le haya sabido a poco o quiera picarse con los amigos para ver quien completa mejor un nivel.
Resumiendo, nos encontramos ante un gran juego de acción. Un juego que todo lo que toca lo toca con maestría, pero con las suficientes cosas por tocar para no considerarlo como una obra maestra.
Se me viene a la cabeza la comparación con esa gran producción cinematográfica que nos llega desde Hollywood de cuando en cuando que, sin mas pretensión que la de que la de entretenernos durante hora y media, pone ante nosotros todo un arsenal de tópicos atacando varios frentes y tan bien dirigidos que hace que disfrutemos de ella desde principio a fin.
Max Payne 3 es esto, y no defrauda.
Recordemos que las dos primeras entregas del juego fueron obra de Remedy, Rockstar ahí se limitó a hacer las conversiones para consolas. Que no salieron muy allá, todo hay que decirlo. Con Max Payne 3 la cosa es diferente, y Rockstar es dueña y señora de la licencia y ha desarrollado tanto la versión para PC como la de consolas.
El juego está marcado por el respeto al trabajo hecho por Remedy y por el toque que hoy por hoy Rockstar y poco más sabe dar a sus títulos.

Estamos ante un shooter en tercera persona puro y duro, no hay más. Y no hay menos. Difícilmente podremos encontrar un juego que haya sabido plasmar mejor los tiroteos callejeros en un juego. Desde la respuesta de las armas, hasta la reacción a los impactos por parte de los cuerpos que los reciben pasando por el control del personaje.
La única gran pega en cuanto a la jugabilidad se la pondría a la, prácticamente, nula importancia de los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Si, es un shooter, pero se dan ocasiones en que más que un tiro viene mejor dar un culatazo, un puñetazo, un agarrón o un empujón, así como se podía haber añadido la posibilidad de desarmar a algún enemigo despistado, o incluso usarlo de escudo humano.
El tiempo bala, lógicamente, es clave. Aunque en muchos casos lo usaremos como mero adorno, en otros nos será indispensable para salir con vida o con botiquines suficientes de alguna escena. Y es que, si, los chicos de Rockstar han decidido optar por lo clásico, dejando de lado esa corriente de los últimos años en los que nuestro personaje se cura las heridas por arte de magia.

Nos han malacostumbrado, y es que esto es algo que repercute directamente en la forma en la que jugamos. No solo tenemos que preocuparnos por acabar con la vida de los demás, sino de proteger la nuestra más allá los impactos que recibamos antes de escondernos detrás del muro de turno para esperar a que todo vuelva a la normalidad, como si nada hubiera pasado. Aquí no, aquí hay que buscarse la vida en forma de botiquines y tener en cuenta cuantos tenemos encima antes de afrontar el siguiente intercambio de balas.
La historia, sin ser gran cosa, está muy bien contada y consigue que nos metamos en el papel, en parte gracias a un doblaje marca de la casa. No estamos ante el típico héroe, es más, estamos ante un desgraciado (en el más amplio sentido de la palabra), algo cortito de miras, y es por ahí por donde nos entra y hace que empaticemos con él.
Aquí hay dos cosas en las que me gustaría detenerme. El abuso de las cinemáticas, en primer lugar. Y es que en Max Payne 3 hay momentos en lo que se abusa, y mucho. Si, hay veces que es necesario para hilar la historia y demás, pero a mi me molesta que un juego me tenga varios minutos seguidos sin tocar el pad, más cuando hay escenas que perfectamente se podían dar con nosotros como protagonistas, y no como espectadores de una película palomitera de tres al cuarto, que es en lo que se convierte este juego cuando uno no se siente parte del plantel.

La segunda, los subtítulos. Superado el hecho de que Rockstar no dobla a otros idiomas sus juegos, no estaría mal que se preocuparan por los jugadores que no manejan al 100% el inglés y los subtítulos tuviesen un tamaño que hiciesen cómoda su lectura, y no un suplicio como pasa con Max Payne 3 y como les ha pasado históricamente en la mayoría de sus juegos. Esta dejadez se agudiza cuando nuestro personaje habla mientras estamos jugando, ya que no podemos centrarnos 100% en el texto y solo nos enteraremos bien si entendemos lo que nos dice en inglés.
El juego tiene una duración acorde con los tiempos que corren, quizás incluso un poco más que la media, y más en este tipo de juegos. No se hace pesado en ningún momento, y eso que básicamente hacemos lo mismo todo el tiempo cambiando los escenarios. Pero es que, como decía al principio, los tiroteos están tan bien llevados que, si nos gusta el género disfrutaremos desde la primera hasta la última bala.
Los detalles están cuidados con un mimo palpable. Por ejemplo, el como lleva las armas el bueno de Max, como carga, dispara o se mueve dependiendo de lo que lleve encima en ese momento. No hay bolsillo de Doraemon aquí. También las animaciones de los choques con paredes, suelo y puertas están muy cuidadas, así como el movimiento de un personaje entrado en años y en kilos.

A parte del modo historia tiene un más que decente modo multijugador que, si estamos ya un poco hartos de otros juegos en los que este modo de juego es su punto fuerte (Battlefield, Call of Duty, Gears of War, etc), nos dará bastantes horas de diversión. Los jugadores de PS3 es posible que encuentren cierto parecido con Uncharted 3, aunque el juego de Naughty Dog es más variado en este aspecto.
También tenemos dos modos para un jugador, Arcade y minuto en New York, en el que básicamente jugaremos los niveles del modo historia siendo nuestro objetivo ser lo más variado y espectacular posible en el primer caso, y lo más rápidos que esté en nuestras manos en el segundo, respectivamente.
Aquí nos encontramos con una oportunidad perdida, y es que al juego le pegaba totalmente un modo estilo "horda" en el que en escenarios delimitados tuviésemos que acabar con todos los enemigos posibles, incluso en cooperativo, como tiene el anteriormente mencionado Uncharted 3. Repetir los niveles del modo historia se hace, como no podía ser de otra forma, repetitivo y cansino. Pero bueno, ahí está para el que le haya sabido a poco o quiera picarse con los amigos para ver quien completa mejor un nivel.

Resumiendo, nos encontramos ante un gran juego de acción. Un juego que todo lo que toca lo toca con maestría, pero con las suficientes cosas por tocar para no considerarlo como una obra maestra.
Se me viene a la cabeza la comparación con esa gran producción cinematográfica que nos llega desde Hollywood de cuando en cuando que, sin mas pretensión que la de que la de entretenernos durante hora y media, pone ante nosotros todo un arsenal de tópicos atacando varios frentes y tan bien dirigidos que hace que disfrutemos de ella desde principio a fin.
Max Payne 3 es esto, y no defrauda.













